martes, 8 de junio de 2010

¿SE ENTENDIÓ REALMENTE A JESÚS?


El hecho de que se haya producido un escándalo informativo sobre la pedofilia eclesiástica, la cual ha colocado a la Iglesia Católica en una de las crisis más graves de su historia, es de pura lógica si tenemos en cuenta que vivimos en un mundo donde la vertiginosa proliferación de los media nos sitúa en un contexto muy resbaladizo para el abuso y encubrimiento de cualquier ámbito, ya sea político o eclesiástico.
Evidentemente nadie ha pretendido involucrar en bloque a la comunidad cristiana ante estos hechos de pederastia porque sería injusto además de absurdo. La Iglesia católica alberga miles de religiosos que como en todos los ámbitos de la vida los hay que son personas más o menos indignas, como también personas íntegras y excelentes que desarrollan una gran labor, como son la mayoría de las órdenes tradicionales: dominicos, jesuitas, franciscanos, etc., que prefieren seguir las directrices del Concilio Vaticano II, más progresistas y más cercanas a los pobres. La cuestión atañe sólo a la jerarquía. A los poderosos cardenales curiales que durante siglos han permitido que el delito arda dentro pero que el humo no salga fuera.

Si la Congregación para la Doctrina de la Fe impuso las célebres “Instrucciones” que obligaban bajo juramento a todos los cardenales, obispos, sacerdotes, etcétera, al “secreto pontificio” para todos los crímenes de pedofilia que debían ser tratados exclusivamente como pecados en vez de como delitos, tras estos escándalos se ha visto obligada a levantar la “alfombra” y sacar a la luz parte de la “suciedad” que durante años ha dormitado en los sótanos del Vaticano. Por lo cual, un sacerdote pedófilo que antes era prácticamente inaccesible a jueces y policías, hoy ya no tiene avalada la exención penal porque gracias al conflicto surgido ha quedado clara la derrota de la política del silencio.

Ante esto me pregunto: ¿Qué sentido tiene seguir hablando de zafia propaganda contra el Papa y la Iglesia? ¿Acaso no han sido los propios documentos vaticanos los que han desvelado el pacto de encubrimiento y rechazo que ha existido siempre frente a toda hipótesis de denuncia ante las autoridades judiciales? ¿Es que vamos a seguir negándonos a mirar las cosas de frente? ¿Vamos a seguir crispándonos contra toda crítica, en lugar de ver precisamente en éste conflicto una oportunidad de enmienda, de renovación, de purificación de la Iglesia?

No creo que se resuelvan estos problemas apoyándonos apáticamente en el pasado ni adoptando el papel de víctima como lo ha venido haciendo parte de la jerarquía (el cardenal Sodano decano del Sacro Colegio Cardenalicio, por citar alguno), y menos aún intentando distraer y desviar la culpa de manera premeditada, ligando los casos de pedofilia con la homosexualidad, como ha dicho el secretario del Vaticano, Tarcisio Bertone, o aferrándose sutilmente a las devociones populares: “Los actuales "sufrimientos" que está pasando la Iglesia a causa de los abusos sexuales sobre menores cometidos por sacerdotes forman parte del tercer secreto de Fátima, revelado por la Virgen a través de varias apariciones a tres niños portugueses en 1917” Esto lo ha asegurado Benedicto XVI, camino de Portugal, a los periodistas que le acompañaban en el vuelo papal el 11 de mayo de 2010. El Mundo

Es evidente que los fieles hemos madurado y que ya no es la sumisión ciega al dogma, al magisterio o a las prácticas religiosas lo que cuenta. Somos más críticos. Queremos, como católicos, tener voz ante las cuestiones que la Iglesia aborda con criterios absolutamente desajustados del pensamiento moderno y evangélico. Repetir hasta la saciedad con lenguaje obsoleto, anacrónico, moralizante y totalmente inadaptado a nuestra época, los conceptos morales y éticos sobre el aborto, la homosexualidad, el preservativo, la reproducción asistida, la investigación sobre células madre embrionarias, etc., ya no representa, para la mayoría, un motivo de “pecado” o “condenación”. Hoy se necesita una Iglesia mucho más abierta; cercana, comprensiva, inclinada al diálogo, a los problemas, al sufrimiento de la gente. Una Iglesia en una línea más evangélica. Que sea más un testimonio que un discurso; que sepa llevar a cabo un entendimiento interreligioso que sirva de base a una solución política razonable y justa que atenúe el fanatismo y la destrucción que alimentan las propias religiones. Una Iglesia que no discrimine a la mujer (el trato vejatorio que algunos medios católicos le están dando a Teresa Forcades, doctora en medicina, teóloga y monja benedictina, es inadmisible). La exclusión de las mujeres del ministerio es una cuestión puramente tradicional que ahora no tiene ningún sentido. Actualmente, en un mundo en el que la mujer ocupa puestos destacados en la economía, la cultura, el Estado la ciencia y la sociedad ¿cómo es posible qué la Iglesia se encuentre tan rezagada respecto a su época? Para Benedicto XVI, la Iglesia sigue siendo un mundo de hombres. En reiteradas ocasiones ha dicho que descarta la ordenación sacerdotal de mujeres. Y está declarada “doctrina infalible” la idea de que la ordenación de mujeres es contraria a la voluntad de Dios. Tal afirmación sobre el conocimiento de la voluntad divina ¿no es una soberbia desmesurada?

He recogido algunas citas de los Padres de la Iglesia que han tenido consecuencias terribles en cuanto al desarrollo científico y a los derechos humanos a lo largo de los últimos milenios.

• “La mujer que escuche la enseñanza, quieta y con docilidad. A la mujer no le consiento enseñar ni imponerse a los hombres; le corresponde estar quieta, porque Dios formó primero a Adán y luego a Eva”. (San Pablo 1 Timoteo 2: 11-15)

• "La mujer es un ser inferior y no está hecha a imagen y semejanza de Dios. Corresponde, pues, a la justicia así como al orden natural de la humanidad que las mujeres sirvan a los hombres... el orden justo sólo se da cuando el hombre manda y la mujer obedece". (San Agustín de Hipona)

• "Si la mujer no se somete al hombre, que es su cabeza, se hace culpable del mismo pecado que un hombre que no se somete a Cristo". “Nada más impuro que una mujer con el periodo. Todo lo que toca lo convierte en impuro” (San Jerónimo)

• "En lo que se refiere a la naturaleza del individuo, la mujer es defectuosa y mal nacida, porque el poder activo de la semilla masculina tiende a la producción de un perfecto parecido en el sexo masculino, mientras que la producción de una mujer proviene de una falta del poder activo." (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica)

• "Toda maldad es pequeña frente a la maldad de la mujer. La impiedad del hombre es mejor que una mujer buena". (Cardenal Forgats. Sínodo de Turnau 1611 en presencia del nuncio papal)

A continuación, algunos de los ejemplos que dio Jesús:

• En aquellos tiempos las mujeres no tenían valía para casi nadie, excepto para Jesús. Su comportamiento hacia las mujeres, aun cuando lo observamos a través del cristal androcéntrico de los textos Evangélicos, es digno de destacarse. Jesús acogió a las mujeres entre sus discípulos más allegados: “le acompañaban los Doce y algunas mujeres: María Magdalena, Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes, y Susana y otras varias, que le servían de sus bienes." (Lucas 8:1-5). Y debemos tener en cuenta que las mujeres no eran mencionadas en los textos antiguos a menos que tuvieran prominencia social. Sin embargo Jesús dio la bienvenida a las discípulas femeninas en su entorno para que escucharan sus enseñanzas, junto con los discípulos masculinos.

• Esto era verdaderamente inusual, ya que las mujeres normalmente no podían dirigirse a los hombres en público, y mucho menos andar por los caminos con ellos. Por eso es digno de mencionar, como en todos los Evangelios vemos, que Jesús desafía los preceptos patriarcales establecidos.

• La presencia de Jesús en la casa de Marta y María, haciéndolas partícipes de sus enseñanzas, nos ofrece un claro testimonio del trato igualitario que Jesús dispensaba tanto a hombres como mujeres. (Lucas 10:38-42).

• Otra muestra del acogimiento a la mujer lo tenemos durante la cena en casa de un fariseo (Lucas 7:36-50), posicionándose contrario a los prejuicios de Simón respecto a las prostitutas.

• Según Mateo 27:55-56, “ante la cruz había muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea”. Las mujeres están entre los primeros testigos de la Resurrección. Por lo tanto, las mujeres están presentes de manera substancial en la Encarnación y la Redención.

• Posiblemente el momento en que más se mueve a compasión Jesús tiene lugar en Juan 8:1-11. Jesús está enseñando en el templo cuando los escribas y fariseos le llevan a una mujer que había sido sorprendida en adulterio con intención de lapidarla, pues, según decían, su culpabilidad era clara y la ley de Moisés así lo prescribía.

• Pocas son las palabras de Jesús: «Aquel de vosotros que esté libre de pecado que arroje la primera piedra».

Ante esto se me plantea una pregunta: ¿En realidad la Iglesia católica ha entendido alguna vez la Palabra de Cristo?

                                             Maite García Romero

10 comentarios:

José Miguel dijo...

Pues al grano, Maite. Te contesto a la pregunta que haces: la jerarquía de la iglesia está claro (y a los hechos y experiencia personal me remito) que no ha entendido el mensaje de Jesús. Es más. No le interesa. Jesús no tenía ni quería poder de ningún tipo. Ni ese fue su objetivo. Todo empezó a torcerse cuando el imperio la cogió sutilmente de la mano. Y así ha sido hasta nuestros días. Se me han puesto los pelos de punta horrorizado en recordar las citas de los santos padres. Ahora te darás cuenta de cómo la misma iglesia ha impulsado la idea de que el machismo es casi dogma de fe. Por cierto, ¿has leido algo u oído que algún jerarca de estos haya escrito o levantado la voz para decir algo sobre los maltratadores?. Alguna que otra frase "light" seguro pero lo que se dice hablar clarito, nada de nada. De todas formas, espero que esta época de lluvias torrenciales en todos los ámbitos por la que estamos pasando, nos traiga paisajes más limpios y de alegres colores... Un abrazo grande. Nos vemooooosssssssss

Miguel Ángel dijo...

Entro a saludar, y apenas una discrepancia, sin ánimo ni de molestar ni de polemizar. Tu última pregunta me incita a responderte que sí, que la Iglesia ha entendido siempre la palabra de Jesús.

Lo cual no quita que en momentos y por personas concretas, incluso colectivos, las malinterpreten o las tergiversen.

Los ejemplos que pones de frases de ilustres personajes eclesiásticos a lo largo de la historia quedan ninguneadas por el testimonio fiel de multitudes de cristianas y cristianos que, movidas por el Espíritu de Jesús, han mantenido el pulso firme de la fe.

Ahí está el Vaticano II. Si ahora aparece entre la niebla, volverá a recuperar su esplendor, no me cabe la menor duda.

manuel angel dijo...

maite: te confieso q he leido tu artículo entre risas y lágrimas. me explico, cuando cuentas como la iglesia quiere posicionar a la mujer respecto al hombre yo me decía: ¡¡¡eso, eso, q nos obedezcan y sean nuestras esclavas, ¡¡¡q bien, pero luego lo estropeas cuando narras como jesús las defendía. ¿te imaginas q te tuviese a tí de esclava. ¡¡¡lo derecha q te tendría. ¡¡¡ni a misa te dejaría ir. jajajajaja. porke yo aceptaría la doctrina de la iglesia, excepto pa q seas libre de ir onde kieras aunke sea pa cumplir los mandamientos ¡¡¡faltaría más.
y ahora un toke de atención: maja notardes tanto en escribir q se me hace eterno. ¡¡¡con lo bien q lo haces pregunto: ¿por eso te haces tanto de rogar. un abrazo, ya te contaré... manuel angel

MAITE GARCÍA ROMERO dijo...

Efectivamente, Miguel Ángel, muchos son los cristianos que, movidos por el Espíritu de Jesús, han mantenido el pulso firme de la fe. Por supuesto que sí, ya lo digo en el artículo. Lo que ya no estoy de acuerdo es de que hayan sido sólo personas concretas, en momentos concretos, o colectivos, los que han malinterpretado o tergiversado las palabras de Cristo. Creo que ha sido y es, la Jerarquía Eclesiástica. Por supuesto, como tú dices, ahí está el Concilio Vaticano II que fue convocado por Juan XXIII, un Papa que ha quedado en el recuerdo de todos por su tolerancia, optimismo, su sencillez y sus brazos abiertos para acoger al mundo entero. Juan XXIII fue una novedad en su modo de hablar y actuar. Con aquel espíritu ejemplar convocó el Concilio ecuménico Vaticano II, con el que intentó abrir una puerta de esperanza a la cristiandad y un entendimiento a los “signos” de los tiempos. Pero una vez fallecido “Il Papa buono” como le llamaban, aquella puerta se volvió a cerrar.
Si ahora apareciera entre la niebla el Concilio Vaticano II, como tú dices, seguro que volvería a recuperar su esplendor, a mí tampoco me cabe la menor duda. Pero… ¿tú crees que hoy por hoy está la Jerarquía Eclesiástica dispuesta a esa apertura?

Manuel Puertas dijo...

Maite, estupendo articulo.La jerarquia, primero niega y tapa los hechos delictivos.Despues lloriquea con victimismo.Y por ultimo, pasa a la ofensiva. Con toda clase de mentiras, medias verdades, desprecios y tergiversaciones. La Jerarquia es intocable y “Santa” . El “Mundo” es perverso y quiere la ruina de la Iglesia.Y rechazar a Dios.El “demonio” se frota las manos.Para que seguir.Menos mal que cada vez hay mas personas criticas, con interes en cultivarse, y sin temores reverenciales. Y que para comunicarse con Dios o para ayudar al projimo, maldito lo que necesitan a esa “Jerarquia” . Jerarquia vanidosa y soberbia, amante de mitras, oropeles e inciensos. En posesion de “La Verdad” :Intermediaria entre Dios y los hombres.O sea algo asi como semidioses. Y algunos hasta se lo creen. La verdad es que por mas esfuerzos que se hagan , no se ve al Nazareno “vestido”de obispo o Papa y actuando como tal. ¿Vicarios de Cristo? . Es una broma macabra

Celso Alcaina dijo...

Es una gozada leer este artículo de Maite. Fondo y estilo. Casi completo. Toca puntos esenciales del Cristianismo. Sería imprudente añadir algo. Estoy absolutamente de acuerdo con “todo”. En mis escasos posts en atrio, en RD y en mi blog, he seguido la misma línea y llegado a la misma conclusión. Sin duda, de forma menos concisa y literariamente menos hermosa. La institución eclesiástica, la jerarquía, los concilios, la legislación canónica, los catecismo. Todo está muy lejos del camino que Jesús de Nazaret trazó con su vida y sus palabras. También yo, antiguo oficial del Santo Oficio durante 8 años, llevé la mordaza. Aunque la solté parcialmente en algunos escritos, no me atrevo a arrojarla del todo. De momento. Gran parte de lo que tragué está saliendo a la luz. Mejor, porque a mi no me hubieran creído. Y considero escandaloso y repugnante que Papa, Cardenales y obispos excogiten disculpas como las enunciadas o recogidas por Maite. A ellos le hubiera encantado poder continuar con el secreto pontificio, el que yo juré y cumplí durante demasiados años.

Mar Medina dijo...

No deja de sorprenderme que ante unos hechos tan terribles como son el abuso sobre niños cometidos por sacerdotes, Ratzinger lamente en primer lugar Los actuales “sufrimientos” que está pasando la Iglesia antes que los sufrimientos infligidos a los niños.
Por favor, no confundamos las cosas, que si mientras no se ha sabido no ha habido sufrimiento, hay que deducir que el único dolor que ahora esgrime el papa se debe a su deshonra y a su descrédito, olvidando las verdaderas víctimas de estos tristes hechos, y que ha colaborado en promover con su silencio cómplice. Hay muy buenas personas en el seno de la Iglesia, pero no es justo que los miserables delincuentes que han abusado de niños pretendan ampararse bajo la capa de la bondad de quienes trabajan de verdad por el Reino. El perdón que se pide para ellos debe acompañarse de un juicio y una sentencia, pues deben pagar los criminales por sus crímenes, someterse a la ley social como seres humanos iguales a los demás, sin privilegios.

En cuanto al segundo punto tratado en el artículo, la injusta desigualdad y desprestigio de las mujeres en la Iglesia, me atrevería a afirmar que la “piedra angular” sobre la que se construye su secular misoginia consiste en haber tomado como verdad literal uno de los mitos de la creación del Génesis, el del capítulo dos, en que se crea al varón en primer lugar y después a la mujer. Puestos a creerse un mito ya podían haber elegido el que se escribió en primer lugar:
Entonces dijo Dios:
-Hagamos a los hombres a nuestra imagen, según nuestra semejanza (…)
Y Dios creó a los hombres a su imagen; a imagen de Dios los creó; varón y mujer los creó.
Gen 1, 26-27

Misoginia reforzada por otros mitos y otros intereses patriarcales que siguen vigentes todavía hoy día. Y se nos quiere seguir privando a las mujeres de nuestra conciencia, nuestro juicio, nuestra voz y nuestra dignidad de seres libres y con rango de igualdad social con los varones, hechas a imagen y semejanza de la divinidad, si se quiere recurrir a la Biblia.

Hay un miedo ancestral hacia las mujeres por parte de muchos varones, y sin duda en el seno de la curia, toda masculina, que no me explico, que se trasluce en la virulencia y desconfianza con que se trata en especial lo que es más exclusivamente femenino, la reproducción.

Efectivamente, no. Parece que no se han entendido en gran parte las palabras de Jesús en esta ICAR de nuestros dolores.

Gracias a Maite García Romero por su artículo, a Atrio por su publicación, y a Celso Alcaina por su testimonio.

Saludos cordiales a todos.

Sarronaindia dijo...

Entiende a Jesús aquel que proyecta su amor solidario al servicio de los necesitados y de las necesitadas. A lo largo de la historia de la Iglesia ha habido muchos santos, dentro y fuera de la misma, que han mostrado diferentes maneras de entender a Jesús. En esa misma historia han abundado quienes «pretendian» entenderle pero, debido a su soberbia, codicio y dureza de corazón han echado a perder el testomonio y la credibilidad de la Iglesia. Quizá y sin quizá las mujeres le han entendido mejor que los varones.

Mª Pilar García dijo...

¡Gracias por este art.!

Contemplando por donde camina la alta jerarquía eclesial, no hay que esforzarse mucho, y pensar, que ciertamente no se ha comprendido a Jesús…

O sencillamente, no ha interesado comprenderle.

De haber sido así, toda la parafernalia montada en torno a la “salvación” y la magia que a esta le sigue, para “conseguirla” no estaría todavía en danza.

Solo una observación:

¿Por qué, dado que la iglesia “poder” no cambia nada, sino que camina hacia atrás; tienen tanto interés las mujeres de participar en ese poder?

Habría que comenzar, por bajar de los tronos, las vestiduras fuera de toda lógica hoy, los rituales, los grandes servicios religiosos, la sumisión a los pies del papa, teniéndose que arrodillar rindiendo pleitesía…

¿Que podrían cambiar las mujeres, sin purificar primero el entorno donde quieren tomar parte?

Vemos que las nuevas sacerdotisas, obispas, nombradas en la iglesia anglicana, siguen los mismos pasos, (externamente) que los varones; ¿como se puede decir, que cambian las “cosas”?

Quizá hagan más labor social, pero las apariencias externas y los tremendos gastos que estas llevan consigo… serían un buen comienzo, para hacer cambios profundos.

Solo es una idea, convertida en pregunta.

mª pilar

Francisco (religioso) dijo...

Maite, te felicito por tus reflexiones muy sensatas sobre los escandalos recientes de pedofìlia y por tu breve sintesis de las enseñanzas revolucionarias de Jesùs sobre las mujeres ignoradas por tantos siglos en la Iglesia. Ojalà nuestras autoridades eclesiàsticas practiquen tambièn la Lectio Divina que tanto recomiendan a los demàs para que se pongan al dìa sobre este punto y otros màs. Pero...no hay mucha esperanza; ya San Antonio de Padua lamentaba que es muy dificil convertir a los eclesiàsticos.